Dio inicio el siguiente bimestre, y siendo yo una maestra que se decía comprometida con su labor, era de esperarse que no me conformara con el trabajo que se presentaba en el aula. Por esas fechas como cada año, se presentaron una serie de conferencias en una Universidad cercana al plantel, misma a la que yo asistía a realizar unos cursos. Por lo que se me ocurrió que los jóvenes a los que les impartía cátedra se presentaran y con ello ampliaran su visón, acerca de los temas que serian abordados en clase.
Solicite apoyo de la escuela, mismo que me fue negado y no solo eso, sino que de una manera contundente me recordaron que el hecho de salir con los alumnos a alguna de esas actividades sin la autorización, ameritaba una sanción mayor y por lo tanto , mi despido inmediato.
En ese momento, me di cuenta que ya estaba harta de ser de las maestras buenas que hacen lo que su director les dice, así que de una forma directa me dirigí a Marta y solicite su apoyo… ella, como era de esperarse, solo me dijo has lo mejor que puedas, diles que vallan, pero no te vallas con ellos, si puedes espéralos allá, pero que no se mencione nada en la escuela, si me preguntan lo negare, si te preguntan… tu hazte la occisa.
Después de estas indicaciones, lo demás fue fácil, en lugar de ser yo la que inscribiera a los jóvenes, hice que cada uno de ellos lo hiciera via internet de manera directa, y como una forma de llevar un control, les di mi dirección electrónica, para que me enviaran una copia de su solicitud de ingreso a las conferencias. Aparentemente no era obligatoria asistir, aunque en el fondo cada uno de ellos y yo sabíamos que teníamos una cita.
Recuerdo que ese día llegue a la Universidad, yo estudiaba en ese plantel así que no me resultaba difícil desenvolverme dentro del mismo, con toda la tranquilidad del mundo llegue a la sala donde serian las conferencias, y como de costumbre, me acerque a la mesa principal para regístrame.
Terminaba apenas de hacerlo, cuando al dar la vuelta y para sorpresa mía, frente a mi se encontraban ya unos jóvenes a los que en ese momento no reconocí, pero que con una sonrisa me decían: "Le ganamos, llegamos antes que Usted". Eran Matt y Manuel, lo extraño, es que este era un Matt completamente diferente al que yo recordaba haber visto en la calle días atrás.
Buscamos un lugar para sentarnos, y comentamos lo clásico que podría ser comentado entre alumnos y profesora, la forma en la que llegaron, carreras que se imparten en la escuela, ventajas y desventajas de estar en el nivel superior…, y para sorpresa mía, el Matt que hablaba conmigo, era una persona que tenia no solo temas de conversación, sino que me resultaba interesante y agradable como para entablar una charla.
Se veía tan diferente, tan a gusto con su persona, aunque tan desalineado, que rompía con los esquemas de personalidad que prevalecían entre sus compañeros. El no es guapo, no se veía atractivo, pero tenia algo que lo hacia interesante.
Poco a poco los alumnos fueron llegando, y entre ellos, una de las alumnas llego acompañada de su mamá, por lo que me vi en la necesidad de ceder mi lugar y pasármela dando vueltas por toda la sala. Motivo por el cual, tuve la oportunidad de tener una visión mas clara de cómo se veía cada uno de los chicos que habían asistido a la conferencia, cada uno de ellos se notaba muy distinto a como se veían en clase, la escuela los hacia portar uniforme, así que el hecho de verlos con ropa de calle les permitía mostrar parte de su personalidad. Cada uno se notaba fuera de lugar, pero no por ello nerviosos, a decir verdad, confieso que se comportaron mucho mejor de lo que esperaba y guardaron compostura dentro de todo el tiempo que estuvimos ahí.
Al terminar la primera parte de la conferencia, se dio un pequeño receso, por lo que tuvimos la oportunidad de ser recibidos por el Coordinador de la carrera y organizador de las conferencias. El hecho de que alguien ajeno a la plantilla de profesores hablara con los jóvenes y los cuestionara acerca de su opinión al respecto de lo escuchado, pareció intimidar a la mayoría de ellos, mismos que guardaron silencio cuando les preguntaron acerca de su opinión de la mesa de trabajo…, se miraron uno a otro en la espera de que alguno contestara, lo extraño es que fuera de lo que se esperaba, el que contesto fue Matt, el que nunca hablaba nada y que siempre parecía indiferente a las cosas, el que hasta ese día había pasado desapercibido para mi.
La segunda parte de la conferencia transcurrió sin ningún problema, y al final del día, me despedí de los chicos. Mi hermana (que estudia en esa Universidad), había llegado al evento, una de las alumnas llevaba auto, así que ofreció llevarnos. Recuerdo que me despedí de los que faltaban (entre ellos Matt), y que cuando subí al carro dije tener miedo. A todos les dije que temía a la forma en la que manejaba Ana, y que por eso iba desconcertada, mi hermana en cambio, no se dejo llevar por lo que decía; y de manera directa y sin rodeos me hizo el comentario directo: "Como que te buscas amistades de tu edad no Alex?"…
Preferí guardar silencio y con ello no provocar una riña, llegue a casa, Eduardo me esperaba para cenar, lo que siguió fue una larga charla acerca del día y gran un abrazo de felicitación.
