El Nosotros de Alexandra y Matt

Esta es un historia que podria ser como tantas… que podria darse en cualquier instante, en cualquier lugar… Es una de esas historias que no tienen principio, aunque verdaderamente creo que tampoco un final. Somos unidos??? Nos entedemos demasiado

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de
Agosto

INTRODUCCIÒN

La historia de Alexandra y Matt (mi historia), puede ser tan simple o común como quieran verla.

Ella es una profesora de Nivel Medio, que a sus mas de 30 años despertó un día y se pregunto… ¿Que esta pasando en realidad?. Con cuatro años de matrimonio establecido y siete de experiencia docente que la respaldan, difícilmente resultaba creíble que la inestabilidad llegara a su vida..

Matt, es un joven relativamente normal, con los intereses comunes de un joven de 17 años, no el estudiante brillante o sobresaliente de un grupo, ni el chico interesante que lucha por hacerse notar dentro del entorno. Sino muy por el contrario, alguien relativamente gris, negativo y para mi gusto… “bastante común dentro del aula”. En si, un joven que lo único que tenia como su estandarte en la vida era el argumento de: “Trato de ser una persona diferente a todas”.

Ellos son los personajes principales de esta historia… una historia que no es de amor ni de desprecio, tampoco de superación o de tragedia, no, no es la triste historia de amor incomprendido y mucho menos una copia de tragedia griega. Dos personajes completamente distintos, dos vidas, que en realidad nunca tuvieron algo en común.
Ellos son Matt y Alexandra, dos personas que se encontraron un día en un aula de clases, en lo que parecería un ciclo mas, una clase mas, una materia mas…

 

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Capitulo 1.- Inicio del Curso

Como cada inicio de ciclo escolar las listas eran nuevas y yo como de costumbre aun no me relacionaba con los rostros y los nombres de cada uno de los Jóvenes alumnos. Soy profesora de Teoría Social, en una escuela particular y procuro proyectar la imagen de ser alguien ordenado y que se desenvuelve con ética a cada momento, ese era uno de los por que, me habían recontratado en la escuela a la que tras de un año de ausencia me había reincorporado.
La escuela es pequeña, no mas de 10 aulas, por lo que la vigilancia de prefectos y directivos es exagerada y las exigencias para estar dentro de la plantilla son demasiadas, eso nunca había sido un problema para mi, ya que había logrado tener un equilibrio entre: trabajo, relaciones humanas con mis compañeros y trato hacia mis alumnos.
La idea este ciclo escolar era ser una de las mejores, y que no hubiera quejas de mi trabajo o mi persona. Así que, durante una semana completa (inicio de curso) procure presentarme como una maestra relativamente exigente, sin caer en la presunción. Todo parecía estar bien, los grupos con los que me tocaba trabajar no eran grandes (apenas 20 alumnos), por lo que el ciclo pintaba relativamente tranquilo, pero para sorpresa mía, el día Viernes al dar el ultimo nombre, se escucho del rincón del salón, una voz que decía “Falto yo…” (ese era Matt).
Recuerdo que nisiquiera me levante, fue una reacción mas de molestia que de interés la que me invadió ante el escuchar esa voz. Lo único que hice fue decirle con voz grosera y altanera: “Y Usted que se cree”, “Andaba de gira artística o que?”, “Vallase de aquí”, por acá ya somos muchos, nisiquiera lo había visto, pero el simple tono de apatía con el que me había hablado me hacia entender que seria una persona no grata en mi clase. Le pregunte su nombre e hice que se levantara de su lugar para que viniera al escritorio y pudiera escucharlo claramente; “YA VALLASE”, “YA SOMOS MUCHOS”, le repetí en varias ocasiones (y admito que lo dije de corazón), como si de alguna manera yo supiera todas las complicaciones que me traería el que el que se quedara a mi lado, el grupo completo solo se sonrió y pensaron que era una broma mas de la Profesora.
Así, transcurrieron los días y el con ello el avance del curso, recuerdo que se acercaron evaluaciones bimestrales, y yo día con día me volvía mas apática.
El ambiente en el que desenvolvía era de esos que se conocen como normativos, director “sugiere”, profesor… “acata”, alumno… “obedece”. Yo era de esas típicas profesoras que cumplen con los requerimientos de la escuela e inclusive, aunque se decía que era de las mas activas, lo triste es que todo eso no era en función de mi agrado, sino siempre pensando en que era lo que le interesaría a la dirección que le presentara como nuevo proyecto (recuerdo que esos dias fueron charlas eternas con mi esposo, mientras me lamentaba de lo mal que me sentia de las exigencias y del ritmo acelerado de trabajo al que nuevamente me estaba incorporando).
A ese punto, había que agregarle el hecho de que independientemente de todo, mi amistad con la directora técnica era presente, y que en realidad admito que regrese a esa escuela mas por ella que por agrado al sistema, yo era una persona común y corriente: revisando mis cuadernos, calificando tareas y pasando lista seria y meticulosamente; el pizarrón siempre tenia fecha y mis apuntes estaban en regla, en realidad parecía alguien de flojera, pero me mostraba atenta a mi labor.
En casa por su parte, mi vida parecía normal, las labores domesticas los domingos, rentar una pelicula y desayuno en la cama, un esposo que me cuidaba y una vida familiar que lejos de parecer monótona, era parte importante del ir y venir cotidiano…

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Capitulo 2.- El Plan de Emergencia

Se acercaba la primera evaluación, y así el curso parecía ir bien. La mayoría de los alumnos prestaban atención en clase y tendrían con que estudiar. Con respecto a mis compañeros profesores, había reanudado mi amistad con Antonio, el Dr Rocha y Martha (La directora técnica), misma que seguía siendo tolerante conmigo, ya que siempre que le era posible me permitía relajarme y entregar a destiempo todo lo relacionado a documentación.
En casa por otro lado, las cosas empezaron a no ir tan bien, recuerdo que un día al regresar del trabajo me encontré con la sorpresa de que una de las tarjetas de crédito no solo se había vencido en su fecha de pago, sino que a causa del atraso en la deuda, estaba a punto de ser boletín ada en el buró… Ni mi esposo ni yo no contábamos con eso, por lo tanto no nos encontrábamos en posibilidades de cubrir la deuda, recuerdo que fueron días bastante complicados, mismos que se vieron reflejados en mi desgano laboral, y en un aparente desequilibrio dentro de la pareja.
Nunca e estado sola, eso lo se, así que de manera conjunta con mi esposo, decidimos buscar la solución al problema, reconozco que en cuestiones económicas yo soy la que se estresa mas a nivel familiar, pero mi esposo por su parte opino que ese era el momento de pasar a lo que considerábamos como plan de emergencia…
El plan de emergencia consistía en buscar el apoyo de la familia, pero no se hizo solo con la intención de cubrir la deuda, sino que de una vez y ya en la jugada, decidimos de común acuerdo sacar presupuesto completo y solicitar apoyo para montar un negocio de equipos de computo.
Su familia respondió afirmativamente así que en menos de 2 semanas el negocio se estableció en casa. Por mi parte, reconozco que en primera instancia me pareció una excelente idea, Eduardo (mi esposo), estaría contento y tendríamos un ingreso extra. , yo adoraba el Internet, así que el hecho de tenerlo en casa y sin que nos tocara pagarlo; realmente me parecía algo tentador.
Teniendo él, conocimiento del uso y manejo del equipo, todo parecía mas fácil, además de que dentro de lo que cabe, siempre habíamos tenido la intención de tener algo propio y dejar de depender de la quincena o los patrones. Todo parecía marchar bien, el problema económico parecía resuelto y nuestra vida en casa había vuelto a ser estable.
Por esas mismas fechas se presentaron las primeras evaluaciones en la escuela en la que trabajaba, siendo una profesora que navegaba con bandera de tradicionalista era de esperarse que las calificaciones fueran meticulosamente contabilizadas, …no lo niego, en cuestiones de participaciones y tareas, nunca me mostré estricta (o por lo menos no con todos).
Recuerdo que en esa ocasión como tantas veces le pedí a Eduardo que me auxiliara en el baseado de calificaciones, y que elaborara para mi una hoja de calculo que me facilitara el manejo los números y con ello, de promedios; las actividades eran fáciles, revisar cuadernos, contabilizar firmas, promediar y lo que sigue.
No soy buena para recordar rostros, así que cuando me encontraba trabajando, Eduardo como cada bimestre reviso mis listas y dijo…: “mira este tiene 8.4”, -era costumbre que si los estudiantes estaban a solo una décima de subir de promedio, yo se los regalara-, a lo que yo pregunte ¿Quien?. Al darme el nombre, admito que me avergoncé de no saber de quien me hablaban, ya que a casi dos meses trabajando con ellos, ni por un momento recordé quien era Matt…, pero al hablar con Eduardo, en lugar de decir eso, no solo me defendí, sino que me disculpe con el argumento de que: “Si no me acuerdo de el, es por que seguramente es de los que nunca hablaron en una clase, por lo tanto, si a el no le intereso lo que yo explicaba, a mi no me interesa quien sea el…”.

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Capitulo 3.- ¿Quien es Matt?

Al día siguiente, ya en el aula y para la entrega de calificaciones, recuerdo que como en todos los grupos no falto el que se enojo, el que sonrió o el que dijo que no se merecía la calificación, ya estaba acostumbrada así que en esta ocasión y solo para no discutir mas de la cuenta, decidí llevarme mi computadora personal.
Revise los números, volví a contabilizar cuadernos, acepte observaciones y peticiones de algunos de los alumnos, y modifique alrededor de 3 calificaciones. Mientras lo hacia, me percate que se acerco a la mesa un alumno que en realidad no recordaba haber visto y que fuera de checar los numeros a promediar, se dedico a ser un mero observador de la discusión. Ya para finalizar, repetí los promedios finales de los alumnos y nuevamente escuche esa voz quejumbrosa que decía "no", que tonto, llevaba mas de dos meses con ellos y los recordaba a todos, a todos excepto a el. Se acerco e intento hablar conmigo para que le pusiera una décima, a lo que yo con voz cortante y altanera le dije… "Con la pena", "Lo siento", "para la próxima póngase a trabajar".
Termino la clase, y siendo esa mi ultima hora, tenia tiempo de salir de la escuela para buscar un lugar en el que me permitieran imprimir. Salí, y ya en la calle, mientras el dependiente arreglaba lo de mis hojas, me acerque a la puerta del negocio. A decir verdad, hasta este momento es en el que recuerdo como se dieron en realidad las cosas, yo salí y ya en la entrada salude a una de las chicas a las que le habia dado clase tiempo atrás, ella contesto el saludo, y lo hizo al mismo tiempo que lo hacia el joven que iba atrás de ella y del que yo nisiquiera me había percatado, ese era Matt.
Una vez mas me recordo lo de la decima y una vez mas le dije que no, el joven que estaba imprimiendo se percato de la escena y con voz seria me dijo: "Si quiere podemos modificar su lista", a lo que yo aun sonriendo y entono burlón, le dije que "No gracias, así esta bien".
Recuerdo que recoji mis hojas y sali del negocio, y que mas por curiosidad que por cortesía voltee la mirada para donde hiba Matt, recuerdo tambien que me quede parada a media calle observándolo y lo que viene a mi mente ahora que intento describirlo, es una imagen que en realidad nunca he podido olvidar, un joven caído, con la moral baja, andar triste y que al parecer no tenia ni la menor idea de hacia donde lo llevaba su andar.
Recuerdo que cuando regrese a la escuela, busque a Marta para entregarle mis listas, pero no podía quitarme de la mente la imagen de Matt., entregue los formatos y Marta se dio cuenta de mi desconcierto, a lo que me pregunto que era lo que me pasaba… yo, avergonzada le dije: ¿Que me dirías, si te digo que después de dos meses aun no reconozco a los alumnos…?
Ella sonrió y me dijo en tono de burla: "no inventes", si tu les hablas a todos, a lo que yo, aun pensativa le dije: -Oye…¿Quién es Matt…?, ella me miro extrañada y me pregunto… ¿Reprobó verdad?, No –conteste con voz molesta-, es solo que lo acabo de ver, le falto una décima para el 9, y no se por que no me nació dársela…
Matt es un muchacho como todos (me dijo mientras daba un suspiro profundo), flojo, quejumbroso, de esos que dicen que no necesitan de nadie, y que cuando lo miras no tienes la menor idea de que es en lo que esta pensando, es como la mayoría de nuestros chavos: Introvertido, desconfiado, nada fuera de lo normal. No te claves -me dijo-,
Decir que a partir de ese día me interese por Matt, seria una de las mayores mentiras, en realidad, admito que fue poco lo que me intereso de el, y decidí retomar las palabras de Marta, finalmente había mas de 100 alumnos que me tomaban en cuenta, y Matt al parecer ya había sobrevivido sin mi y podría seguír haciéndolo.

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Capitulo 4.- Jornadas en la Universidad

Dio inicio el siguiente bimestre, y siendo yo una maestra que se decía comprometida con su labor, era de esperarse que no me conformara con el trabajo que se presentaba en el aula. Por esas fechas como cada año, se presentaron una serie de conferencias en una Universidad cercana al plantel, misma a la que yo asistía a realizar unos cursos. Por lo que se me ocurrió que los jóvenes a los que les impartía cátedra se presentaran y con ello ampliaran su visón, acerca de los temas que serian abordados en clase.
Solicite apoyo de la escuela, mismo que me fue negado y no solo eso, sino que de una manera contundente me recordaron que el hecho de salir con los alumnos a alguna de esas actividades sin la autorización, ameritaba una sanción mayor y por lo tanto , mi despido inmediato.
En ese momento, me di cuenta que ya estaba harta de ser de las maestras buenas que hacen lo que su director les dice, así que de una forma directa me dirigí a Marta y solicite su apoyo… ella, como era de esperarse, solo me dijo has lo mejor que puedas, diles que vallan, pero no te vallas con ellos, si puedes espéralos allá, pero que no se mencione nada en la escuela, si me preguntan lo negare, si te preguntan… tu hazte la occisa.
Después de estas indicaciones, lo demás fue fácil, en lugar de ser yo la que inscribiera a los jóvenes, hice que cada uno de ellos lo hiciera via internet de manera directa, y como una forma de llevar un control, les di mi dirección electrónica, para que me enviaran una copia de su solicitud de ingreso a las conferencias. Aparentemente no era obligatoria asistir, aunque en el fondo cada uno de ellos y yo sabíamos que teníamos una cita.
Recuerdo que ese día llegue a la Universidad, yo estudiaba en ese plantel así que no me resultaba difícil desenvolverme dentro del mismo, con toda la tranquilidad del mundo llegue a la sala donde serian las conferencias, y como de costumbre, me acerque a la mesa principal para regístrame.
Terminaba apenas de hacerlo, cuando al dar la vuelta y para sorpresa mía, frente a mi se encontraban ya unos jóvenes a los que en ese momento no reconocí, pero que con una sonrisa me decían: "Le ganamos, llegamos antes que Usted". Eran Matt y Manuel, lo extraño, es que este era un Matt completamente diferente al que yo recordaba haber visto en la calle días atrás.
Buscamos un lugar para sentarnos, y comentamos lo clásico que podría ser comentado entre alumnos y profesora, la forma en la que llegaron, carreras que se imparten en la escuela, ventajas y desventajas de estar en el nivel superior…, y para sorpresa mía, el Matt que hablaba conmigo, era una persona que tenia no solo temas de conversación, sino que me resultaba interesante y agradable como para entablar una charla.
Se veía tan diferente, tan a gusto con su persona, aunque tan desalineado, que rompía con los esquemas de personalidad que prevalecían entre sus compañeros. El no es guapo, no se veía atractivo, pero tenia algo que lo hacia interesante.
Poco a poco los alumnos fueron llegando, y entre ellos, una de las alumnas llego acompañada de su mamá, por lo que me vi en la necesidad de ceder mi lugar y pasármela dando vueltas por toda la sala. Motivo por el cual, tuve la oportunidad de tener una visión mas clara de cómo se veía cada uno de los chicos que habían asistido a la conferencia, cada uno de ellos se notaba muy distinto a como se veían en clase, la escuela los hacia portar uniforme, así que el hecho de verlos con ropa de calle les permitía mostrar parte de su personalidad. Cada uno se notaba fuera de lugar, pero no por ello nerviosos, a decir verdad, confieso que se comportaron mucho mejor de lo que esperaba y guardaron compostura dentro de todo el tiempo que estuvimos ahí.

Al terminar la primera parte de la conferencia, se dio un pequeño receso, por lo que tuvimos la oportunidad de ser recibidos por el Coordinador de la carrera y organizador de las conferencias. El hecho de que alguien ajeno a la plantilla de profesores hablara con los jóvenes y los cuestionara acerca de su opinión al respecto de lo escuchado, pareció intimidar a la mayoría de ellos, mismos que guardaron silencio cuando les preguntaron acerca de su opinión de la mesa de trabajo…, se miraron uno a otro en la espera de que alguno contestara, lo extraño es que fuera de lo que se esperaba, el que contesto fue Matt, el que nunca hablaba nada y que siempre parecía indiferente a las cosas, el que hasta ese día había pasado desapercibido para mi.
La segunda parte de la conferencia transcurrió sin ningún problema, y al final del día, me despedí de los chicos. Mi hermana (que estudia en esa Universidad), había llegado al evento, una de las alumnas llevaba auto, así que ofreció llevarnos. Recuerdo que me despedí de los que faltaban (entre ellos Matt), y que cuando subí al carro dije tener miedo. A todos les dije que temía a la forma en la que manejaba Ana, y que por eso iba desconcertada, mi hermana en cambio, no se dejo llevar por lo que decía; y de manera directa y sin rodeos me hizo el comentario directo: "Como que te buscas amistades de tu edad no Alex?"…
Preferí guardar silencio y con ello no provocar una riña, llegue a casa, Eduardo me esperaba para cenar, lo que siguió fue una larga charla acerca del día y gran un abrazo de felicitación.

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Agosto

Capitulo 5.- ¿Internet vs. mi hogar?

El tiempo siguió transcurriendo y a partir del registro de los alumnos, algunos de ellos me agregaron a sus contactos en el mensajero. Entre ellos, dos que resaltaron y que como de costumbre no distinguí en el salón, uno de ellos acostumbraba estar en línea por tiempos largos durante el día, mientras que el otro, solo llegaba a conectarse y charlar conmigo durante las noches. Para ese entonces yo no era muy ágil en el Internet, así que me pareció agradable y hasta cierto punto interesante el tener con quien charlar.
En casa mientras tanto, las cosas comenzaron a no ir tan bien, la llegada del negocio vino a dar un giro completo en nuestra rutina diaria, los días ya no coincidían, el horario de trabajo para el negocio era por las tardes, y el mío laboral por las mañana, ósea que cuando llegaba a casa, ya había mas de dos clientes a los que se les daba la atención que antes era para mi. Los sábados que era el único día que el negocio se mantenía cerrado, yo asistía a un curso, mismo que me quitaba prácticamente el día completo.
Eduardo y yo siempre habíamos pasado tiempo juntos, siendo ambos profesores, llegamos a trabajar en las mismas escuelas, así que la mayoría de nuestro tiempo la pasábamos en pareja; lo que para otros era monótono o aburrido, para nosotros era parte de nuestra vida: compartir todo, comentar todo, decidir juntos que comer y cocinar, nuestra frase era: “¿Juntos…?, Toda la vida…, y mas”.
Nuestras vidas sufrieron un giro, e inclusive lo que antes eran salidas recreativas los fines de semana a conciertos o plazas comerciales, se volvieron visitas en búsqueda de proveedores para el negocio. Las tardes de rentar películas, tomar una copa y hacer el amor… se volvieron solo días en los que había que sonreír a la clientela y hablar sobre los temas de moda.
Deje de fumar por placer, y comencé a hacerlo por costumbre o cortesía al compartir un cigarro con la clientela, se acabaron los domingos de descanso y las tardes viendo televisión, e inclusive nuestro gato que siempre había compartido nuestro espacio, ahora se veía encerrado en un cuarto para no molestar a los usuarios.
De repente nuestro espacio… “Mi espacio”, se vio invadido por personas, a las que les tenia que sonreír y ante las que al parecer también tenia que dar explicaciones. Siendo pequeño el negocio, nuestros clientes se involucraron con gran facilidad en una relación amistosa, que implicaba el convivir de manera directa con nosotros. Así fue como conocí a varias personas, tanto de manera física como en la red, e inclusive comencé a saludar a mis vecinos. Durante los cuatro años que yo llevaba viviendo en esa casa, nunca cruce palabra con nadie, ahora… tenia que ser cortes y sonreír.
La casa es relativamente grande para nosotros solos, el negocio había quedado abajo y mi casa… mi hogar, estaba en la parte de arriba. De tal forma que si quería estar con Eduardo tenia que convivir con mas de una persona a la vez, o que si estaba harta de estar rodeada de gente, el precio de mi intimidad, era estar sola y no tener con quien hablar.
Recuerdo que lo primero que hicimos fue bajar la televisión… dejamos de dormir en la recamara y comenzamos a colocar un colchón en el interior del negocio, al principio por comodidad… después por costumbre. Nuestra vida a partir de ese momento empezó a girar en torno a las maquinas, e inclusive costumbres tan comunes como el ir a cocinar quedaron de lado, ahora, ninguno de los dos aceptaba dejar su equipo, ahora la comida rápida y el perder horarios de alimentos se volvió parte de la situación.
Decir que las cosas se dieron de manera conciente seria una gran mentira, aunque por otra parte, decir que todo pasaba desapercibido seria no asumir responsabilidad. Verdaderamente, ahora que hago un recuento, llega a mi mente un día en el que llegue del trabajo después de charlar con Antonio, y que el me hiciera recordar lo importante que era Eduardo para mi. Ese día llegue a casa y como tiempo atrás, decidí guisar para comer juntos (en realidad me esmere), procure que cada uno de los detalles estuviera cuidado, quería que en ese sazón que a el le agradaba fueran todas esa frases y abrazos que tiempo atrás podíamos compartir. Aproximadamente a las 5 de la tarde baje con la comida, todo listo para compartir, el punto es que cuando lo hice, Eduardo se encontraba atendiendo a un cliente, las maquinas estaban ocupadas y él, lo único que dijo fue: “Déjalo por ahí, ahora comemos”. Como aparentemente no había nada en lo que pudiera apoyarlo decidí regresar a la planta alta y no baje hasta después de mas de tres horas, no había un horario establecido para cerrar, ya que si había gente trabajando, alargábamos el horario hasta que consideráramos que era oportuno.
Recuerdo que encontré el plato en el mismo lugar en que lo había dejado, y cuando comente el por que no había comido, lo único que me contesto es que no le había dado tiempo por que había mucha gente. Lejos de entenderlo, o de justificar su acción, yo lo único que pude ver en ese momento, es que ahora tenia cosas mas importantes que lo que yo quería compartir con el.
Los últimos clientes se retiraban, ya cerrado el negocio, Eduardo me comento que si íbamos a calentar la cena, Yo, dolida aun, ya me encontraba charlando con mis nuevos contactos y por lo tanto no quise moverme de ahí. Era como si ahora esas personas que estaban del otro lado de la red pudieran prestarme atención y me regalaran de su tiempo, un tiempo y una atención que hace días en casa, creí negado para mi.

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Capitulo 6.- El inicio de…

Ya en mi nueva dinámica de vida. Decidí encontrarle el lado amable a la situación. ahora pasaba la mayoría del tiempo sentada frente a la maquina, descargando cuanta canción se me ocurría y revisando todos los periódicos y revistas de política ávidos y por haber.
Me agregue a cuanto foro de discusión se me ocurrió y comencé a pasar las tardes en compañía de la maquina y de mis nuevos contactos. Fue entonces donde me nació el gusto por el msn.
Entre mis contactos se encontraba Matt, que para sorpresa mía pasaba tanto o mas tiempo que yo en línea. Hablábamos de todo y contra todo, recuerdo que en un principio nuestras platicas no eran nada cordiales, y extra de lo que pudiera parecer no hacíamos nada por hacernos agradable la tarde o la charla.
El hablaba siempre de la muerte y de lo poco que le interesaba la vida, recuerdo que en varias ocasiones discutimos, dado que su pesimismo y mi aparente “optimismo” chocaban a cada momento, puedo apostar a que lo mas fácil era cambiar al contacto y buscar alguien que fuera mas del agrado de alguno de los dos, pero por alguna razón creo que a ninguno le interesaba hacer eso, parecíamos estar a gusto . En realidad yo no era relevante para Matt y el no me molestaba, así que procuramos seguir juntos. El era de los pocos que me entendían, y yo era de las pocas que no lo fastidiaban..
Negociamos, y lo mejor fue llegar a un convenio. “Yo no intentaría cambiarlo, siempre y cuando el no me volviera a decir que quería morirse…” , de igual forma, se dejo claro que no habría trato especial para el, y que muy por el contrario (por lo menos en mi clase), no debería dar motivo a que pareciera ser alguien preferente -ante esto-, Matt se molesto, e indignado me dijo que no lo esperaba, por que finalmente a el no le interesaba hablar con la de Teoría sino con Alex.
Así fue como empezamos nuestras largas charlas cotidianas, y fue asi tambien como sin darme cuenta, se fue volviendo parte de mi rutina el llegar cada tarde después del trabajo, y que la mismo tiempo que saludaba a Eduardo y comentaba como había sido mi día, comenzar a teclear mi clave e ingresar al msn.
El negocio iba bien, y cada día era mas difícil hablar con Eduardo y comentar; fue asi que llegamos a una situación en la que cada vez era menos lo que hablábamos y en la que, cuando llegaba a la casa era la maquina y no Eduardo el que me preguntaba como me había ido, y que tal mi día.
No fue sino hasta después de varios días de charla, que Matt y yo comenzamos a hablar un poco sobre el y la relación que tenia con la que entonces era su novia, y de una diferencia que había surgido entre ellos; recuerdo que mi consejo fue que hablara con su papá y admito que lo hice por que en el fondo sabia que no podía aconsejar a alguien que no conocía, Eduardo también lo tenia en sus contactos y el si se atrevio a opinar sobre el tema que nos comentaba; a diferencia mia, el le dijo que meditara bien que era lo que queria hacer con su novia y que la probematica que nos describia podia ser un buen pretexto para terminar con ella. Matt se desconecto un rato, y horas después se incorporo al sistema, habia hablado con su padre y al parecer le había ido bien.
El decía que le había agradado hablar con su papa y que me agradecía los comentarios, “Gracias por el consejo, me caí que tengo un buen de ganas de abrazarte, son Ustedes muy buenos amigos y los quiero un buen”, esas fueron sus palabras, y admito que me agrado su reacción, el era como parte de la familia y Eduardo y yo lo apreciábamos ya.

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Agosto

Capitulo 7.- Aqui no habia pasado nada…

Recuerdo que al día siguiente de la charla con su padre, el estaba frente a mi y yo lo escuchaba con atención, solo narraba la charla, yo en cambio lo observaba buscando entre sus palabras algo que lo relacionara con el Matt que me acompañaba todas las tardes. Lo gracioso, es que el que se encontraba sentado a mi lado, en nada se parecía a la persona que charlaba conmigo, y que era tan interesante para mi. Lo extraño, es que lejos de decepcionarme, me resultaba interesante esa capacidad que tenia para poder entablar una conversación conmigo durante horas y no dejar de ser un joven comun dentro de las clases.
No cambie mi rutina, y cada tarde la pase en su acompañia, era genial mi para poner la cámara web, y charlar; me gustaba como escribía, lo que me contaba y principalmente: me agradaba que compartiera su tiempo conmigo.
Mis compañeros notaron el cambio; ya no bajaba a desayunar, y lo que antes eran charlas de café en los descansos, ahora era tiempo revisando materiales o simplemente observando a los jóvenes charlar. Regularmente era muy sociable, así que Antonio y Rocha me dieron algo así como un ultimátum, en el que me dejaban claro que yo era la profesora y que no debía de pasar tanto tiempo con los alumnos. Trate de hacerles creer que no pasaba nada, que simplemente tenia mucho trabajo y que estaba atrasada, No lo creyeron pero admito que supieron disimular.
Cuando le dije a Marta, que no pasaba nada y que era mero interés académico o preventivo lo que me mantenía todos los días al lado de los alumnos. Me dijo que llevaba tiempo observandome y que notaba que algo no hiban bien. Me miro de frente, y yo baje la cabeza mientras ella muy seria y en tono pasiente decia: Alex, Alex…¿Te gusta un alumno verdad? -dijo convencida-, yo no supe que contestar, ¿tan obvia era para todos?, no supe si tener vergüenza de saberme descubierta o de haber hecho a un lado mi ética.
Pasamos a su oficina y ella comenzó a hablar, yo estaba cansada y admito que me hizo sentir la confianza para poder comentar parte de lo que pasaba. Le dije que no entendía mi situación, que nunca me había encontrado en algo así, que me sentía mal conmigo misma y que sabia que había traicionado todo aquello en lo que creía. Marta me cuestiono acerca de quien era el, y recuerdo que cuando di el nombre de Matt, ella no lo podía creer; el no era el prototipo de joven que atraería la atención de alguien como tu me dijo. A lo que yo le conteste: yo tampoco soy el tipo de maestra que acostumbra fijarse en un alumno, ¿El que opina? –pregunto Marta con gran curiosidad-, "El no sabe nada", le dije, y agregue el hecho de que no tendría sentido que se enterara, ya que dudaba que el me viera como algo mas que la Profesora de Teoria. Ella cambio su mirada de asombro por una de molestia y de una manera cordial me dijo que no debia de hablar asi, y que yo tenia la capacidad de interesarle a cualquiera, pero que lamentablemente , en esta ocasión era mejor que todo quedara en la nada.
Sonó el timbre, mismo que daba aviso para iniciar otra clase, yo tenia que estar en un aula en menos de 3 minutos, asi que seque mi rostro y me dispuse a ir…, cuando estaba en la escalera, ya para subir, recuerdo que Marta me tomo del brazo y con voz seria me dijo: A partir de hoy te aviso que te quiero mejor y más dedicada que nunca al trabajo, no debe existir una sola falla de tu parte, tienes que aprender a tragarme todo lo que sientes, y si de veras sientes lo que crees, prepárate por que vas a sufrir, vas llorar mucho amiga…, solo ten presente esto: así sea una lagrima, o una simple sonrisa, disfrútala, vívela, siéntela, por que eso es lo bonito de vivir. Me di la vuelta, apreté mis libros contra mi y entre al salón con la cabeza alta, aquí no había pasado nada…

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Agosto

Capitulo 8.- Mi noviesito

Ya ante la idea de lo que pasaba conmigo. Decidí hacer mi vida lo mas común posible. Y comportarme con la discreción que mi posición de Docente y Ama de casa merecían. Dentro del aula, procuraba acercarme lo menos posible al lugar en el que se encontraba Matt e inclusive lo trataba igual o peor que a la mayoría de sus compañeros; pero en casa mientras tanto, las cosas ya no parecían estar bien. Eduardo y yo ya solo hablábamos pero habíamos olvidado lo importante que era conversar. Ahora, ya ni siquiera nuestros horarios para dormir eran coordinados y cuando uno de los dos quería ir a descansar, el otro seguía al lado de la maquina.
El dormir abrazados era ya parte de la historia y el intentar hacer el amor, era ya la resultante de una previa cita casi prevista en agenda con días de anticipación. Ahora, ambos teníamos cosas que hacer.
Es por esas fechas que hicieron su aparición unos jóvenes que llegarían a ser parte importante de la convivencia dentro del hogar, ellos eran Alejandro, Toño y Oscar. Era algo interesante la forma en la que ellos llegaban y saludaban con toda confianza, al principio, reconozco que me era complicado hacerme a la idea de que ellos estuvieran todo el día con nosotros, pero después de un tiempo no solo lo asimile, sino que llegue a apreciarlos. Para ellos también resultaba ya común darse cuenta de que pasara todo el día en la maquina, y de igual forma que saludaban a Eduardo y a mi, se les hizo común asomarse al monitor y decir “Que tranza pinché Matt”, refiriéndose a la imagen de la pantalla.
Comenzaron a modificarse nuevamente las costumbres de la casa, ahora Alejandro y Toño eran los responsables de la música que se escucharía en el negocio, y ellos eran los que le ponían el lado chusco al día. Oscar por su parte, pasaba las tardes hablando conmigo sobre política o artículos relacionados al Estado. Admito que en muchas ocasiones ellos hablaban mas con Eduardo y conmigo por separado, que nosotros mismos. Fue entonces, cuando al darme cuenta de que Eduardo ya no estaría solo en el negocio, decidí reanudar parte de lo que era mi vida social. Ahora a la salida, en lugar de ir a casa, me quedaba y salía con Antonio a tomar café.
Procuraba no estar sola, Marta me supervisaba a cada momento y Antonio pasaba conmigo la mayor parte del tiempo, regrese a socializar con mis compañeros, y Antonio junto con el doctor, se habían vuelto mis cómplices, yo había hablado con ellos, sabían que Matt me agradaba y como no vieron en ello mayor malicia, ahora en lugar de enojarse por que estaba con los alumnos, ellos también salían y se sentaban a desayunar conmigo en las mesas del patio…
Nada era difícil ni mal visto, y lejos de tener paranoia, un estado de insolencia se apodero de mi, el trabajo seguía a la orden del día pero ahora no solo sonreía en clase, sino que me atrevía a carcajear. Recuerdo que fue en esa misma semana cuando dentro de una de las charlas con Matt, y tras la ruptura con su novia, le dije que me parecía una persona muy interesante, que podía interesarle a cualquiera, y que en lo personal a mi me parecía alguien muy agradable, es mas… – Le dije-, ¿no quieres ser mi noviecito?, “Claro que si”, -contesto-. Ahora que lo pienso tal vez el contesto que si por cortesía y por simple amabilidad. Yo lo tome a gracia, era mi noviecito y le mandaba abrazos por el msn, en casa mientras tanto, se tomo eso como una travesura, como algo chusco, y no se le dio mayor importancia en realidad.

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de
Agosto

Capitulo 9.- El museo

Para esos días, la materia que yo impartía organizo una ida al museo, fue la única vez que Marta me vio cerca de Matt, el trayecto se dio sin mayores contratiempos, nada relevante diría yo, una visita al museo en la que los jóvenes aplicarían de manera directa parte de lo visto en clase y nada mas.
Cuando llegamos al museo, yo fui la responsable directa de manejar la documentación, Marta fue drástica, y me dijo convencida, “Ahora yo soy mera acompañante, Tu eres la encargada de todo y de todos”. En el autobús como de costumbre procure hablar con la mayoría de los jóvenes y convivir lo mejor posible con cada uno de ellos, unos comían botanas, otros solo juzgaban a los de al lado; realmente es poco lo que recuerdo como relevante. Con respecto a Matt, solo conservo de esa salida, el como durante unos minutos me senté a su lado en el descanso de su asiento y bromeamos con sus compañeros de salón.
La salida termino sin observaciones negativas para la dirección, y cuando llegamos solo hubo un comentario de Marta hacia mi…, “Alex, necesito hablar contigo”, cuando lleguemos, necesito que esperes en el autobús hasta que baje el ultimo de los alumnos, yo te espero en mi oficina, te agradecería que no tardaras, por que es tarde y debemos retirarnos.
Parecía molesta, así que seguí las indicaciones y me apresure.
Ya en su oficina, me pidió que me sentara; ella mientras tanto, de una manera muy seria y con las manos sobre el escritorio, solo me miro, y en forma directa me dijo: “Mira Alex, tu sabes que te aprecio…, hace unos días, cuando hablamos sobre Matt, admito que me desconcertaste; y no solo eso, sino que estaba segura de que esto seria solo la efusión de un momento, un chavo tras un diez o una mujer en búsqueda de atención”, – note que parecia molesta, me miraba muy seria y se cruzaba de brazos-, El punto es –le dije-, el punto es que hoy que los vi hablar y que pude darme cuenta de la forma en que se dirigen el uno al otro, hoy quiero ser directa contigo, y voy a apelar a tu etica –me decia mientras suspiraba profundo y cambiaba su tono de voz a uno realmente formal-, el punto es, como dices tu, que: “NO TE QUIERO VER CERCA DE MATT”.
La verdad me desconcertó, pregunte si había hecho algo mal, o si ella consideraba que mi conducta no había sido la apropiada, Marta no supo que contestar, solo volvió a repetirme que no me queria cerca de el. Argumente que no tenia bases para ofenderme de esa manera, pensando que yo dañaria al joven, ella solo me dijo por tercera vez… “Alex, como amiga, aléjate de Matt”.
Salimos de la escuela, subió a su auto y ofreció llevarme a casa, yo no acepte, aun no entendía el por que de ese comentario, y admito que llegue a sentirme indignada por la forma en la que me hablo. Ella, muy por el contrario de lo que había pasado dentro de la escuela, bajo la ventanilla y con una gran sonrisa me dijo: “Alex, Cuídense mucho”, lo que yo daría por que me miraran como te mira y por que me hablaran como tu le hablas a el. Solo cuídense, póngase lista maestra, no quiero verla llorar…Aun hoy día, después de meses de ese comentario me pregunto, ¿Que fue lo que vio Marta?, que la inclino a hablarme de esa forma tan cortante al principio y tan comprensiva en realidad.

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